En un país de inmigrantes y sin población indígena, la cultura expresada en el folclore, las leyendas populares y las tradiciones se ha reducido a algunas manifestaciones menores, confinadas a menudo a una mera representación. En la actualidad, las creaciones mas identificatorias del Uruguay, como el carnaval, la producción artesanal e inclusive la cocina, tienen un innegable carácter urbano y cosmopolita, a pesar de ser algunas de ellas de origen campestre.
viernes, 6 de febrero de 2009
jueves, 22 de enero de 2009
Las clases sociales
La sociedad uruguaya, caracterizada por su poli clasismo, destaca también por su alto grado de integración y por el importante papel que a lo largo de la historia del país desempeño el Estado como regulador de conflictos sociales y receptor de demandas de distintos sectores. Desde principios del siglo XX, la estructura política del país permitió una elevada cohesión entre clases que ha sido la base de una sociedad de consenso y democrática.
Los partidos fundacionales, sostiene Rama, fueron las correas trasmisoras entre un Estado extenso y moderno, dotado de enorme poder, y una sociedad que se estaba constituyendo.
Otros autores han puesto el énfasis sobre la capacidad de la sociedad uruguaya para limar los antagonismos. La clase media fue una parte importante de la población uruguaya desde principios del siglo XX y constituyo un factor de identidad social a lo largo del siglo.
A partir de 1960 es constatable un estancamiento de dicho estrato, con una reducción de las posibilidades de ascenso social y una menor flexibilidad social. Según el sociólogo Cesar Aguiar, la década de 1960 es el periodo en que en mayor medida se manifiesta en el país la incapacidad del aparato estatal para impulsar adecuadamente políticas de base clasista.

Los historiadores Gerardo Caetano y José Riílla advierten sobre diversas tendencias reconocibles en la historia de la sociedad uruguaya que seguramente marcaran también el futuro de la misma, como son la alta propensión emigratoria, el debilitamiento relativo del espacio demográfico nacional respecto a las áreas contiguas pertenecientes a los países limítrofes, una estructura de edades que se encuentra entre las mas envejecidas del continente y un elevado nivel de urbanización y concentración poblacional.
Actualmente, la distribución del ingreso y del bienestar es heterogénea. Caetano y Riílla indican que durante la dictadura militar se produjo una fuerte concentración del ingreso a trabes de una reducción del salario real, y que desde la democratización, a partir de 1985, el panorama de desigualdad disminuyo.
No obstante, consignan que en Montevideo y en las capitales departamentales cerca del 20 por ciento mas pobre de la población recibe alrededor de un 6 por ciento de los ingresos familiares totales, mientras que el 20 por ciento mas rico dispone del 45 por ciento de los mismos.
domingo, 18 de enero de 2009
Pasear por la ciudad vieja
Desdentada y por eso mismo poco sonriente la Ciudad Vieja guarda todavía algunas gratificaciones que los montevideanos suelen perderse por variadas razones o la recorren con un apremio que impide toda tregua de contemplación o ya ni siquiera la visitan, recelosos de un paisaje decadente que la incluye junto con el Centre en esa esfera de sensaciones un poco opresivas, a la que se vuelve lo menos posible porque de ella han emigrado hace tiempo la cordialidad, los itinerarios familiares, los sitios de encuentro y de reunión, el clima propicio al paseo, el impalpable estimulo de la elegancia.
Sin embargo, las gratificaciones siguen esperando al explorador a la vuelta de la esquina con los balcones de barrotes de cristal de la casa de Giro, la despojada nobleza de la capilla del Maciel, el patio de piedra de la casa de Lavalleja, la pretensión ojival del palacio Gomez o el fasto que Andreoni descargo en el Club Uruguay.
viernes, 26 de diciembre de 2008
El carnaval bárbaro
El carnaval del siglo XIX escandalizaba a los sectores bien pensantes de la sociedad montevideana. En carnaval había «licencia I para entregarse al placer», según una frase del periódico La Tribuna Popular de febrero de 1888. Otro periódico, El Nacional, sostenía en 1839: «que se pierde con que las chicas tengan tres das de confiaría con los mozos, después de que todo el año se están mirando sin tocarse como si fueran alfeñiques?»
El historiador José Pedro Barran, en su obra Historia de la Sensibilidad en el Uruguay, dice sobre el carnaval de la pinera mitad del siglo XIX: «se sublevaban las pulsiones de todos, la carnalidad, pero también se sublevaban los oprimidos, los que lo estaban mucho y los que lo estaban poco: negros, criados, sectores populares, marginados, locos, niños, jóvenes, mujeres. Por eso las autoridades de la I sociedad, los ancianos, el clero, los devotos, los políticos, los ricos, llamaban bárbaro al carnaval y procuraban civilizarlo»
miércoles, 24 de diciembre de 2008
La Semana Criolla
Uno de los rituales que evocan los antiguos hábitos de los gauchos es la llamada Semana Criolla. Durante la celebración católica de la Semana Santa, en la sede de la Asociación Rural del Uruguay, sita en el señorial barrio del Prado de Montevideo, se celebra esta competencia en la que participan jinetes y hombres de campo del Uruguay y de países vecinos.
A lo largo de siete días se mide la destreza y la fuerza física para el manejo de animales en diferentes especialidades y categorías. Además de la jineteada de potros, en pelo o con montura, se montan toros jóvenes y se compite en el manejo del lazo y en otras tareas propias del trato con el ganado.
En esta festividad, los peones de estancia y algunos jinetes profesionales adquieren a los ojos de los espectadores la categoría del desaparecido gaucho, soportando los violentos corcovos de los animales y exhibiendo un estilo de vida casi extinguido. También junto a Montevideo, dentro del frondoso parque Franklin Delano Roosevelt (departamento de Canelones), se festeja la Semana Criolla, con actividades y competencias similares.
La Semana Criolla es la celebración gauchesca mas importante del país, pero no es la única. Anualmente, en las afueras de la ciudad de Tacuarembo, en la laguna de las Lavanderas, tiene lugar la Fiesta de la Patria Gaucha, donde durante varios días se recuerdan todos los aspectos la vida gauchesca, realizándose tareas como la construcción de ranchos de adobe (barro y paja) o la elaboración de platos típicos y trabajos de talabartería (artesanía en cuero), además de payadas, fogones y actuaciones de músicos folclóricos. Los participantes van vestidos de forma tradicional y no faltan las competencias de truco, el mate y la caña (aguardiente de la caña de azúcar).